Buscar, buscar

“Es un grupo de referencia”. Más o menos así suena una frase repetida y repetida en pastoral. Pero resulta que ahora viene el Papa diciendo «cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar deviene autorreferencial y entonces se enferma. Los males que, a lo largo del tiempo, se dan en las instituciones eclesiales tienen raíz de autorreferencialidad, una suerte de narcisismo teológico» […] «La Iglesia autorreferencial pretende a Jesucristo dentro de sí y no lo deja salir». O sea, que no sólo un grupo, ni siquiera la Iglesia debe ser referencia.

Y la cuestión no es que lo diga el Papa; lo definitivo es que está proclamando una verdad (quizá la básica) de la fe, pues la única referencia (el único nombre al que debemos invocar para salvarnos) es Jesús y su Evangelio.

Y aquí es donde está el reto del trabajo de los cristianos: transparentar a Jesucristo;  ser evangelios de carne y hueso, que dice una oración del siglo XVI; hacer que reine Dios y Su justicia, que muchas veces no coincide con la nuestra. Dejar que el crezca mientras uno disminuye…

Esta mañana leía en san Vicente un pensamiento semejante: «Buscad el reino de Dios antes que todo lo demás. Pero, padre, hay tantas cosas que hacer, tantas tareas en la casa, tantas ocupaciones en la ciudad, en el campo; trabajo por todas partes; ¿habrá que dejarlo todo para no pensar más que en Dios? No, pero hay que santificar esas ocupaciones buscando en ellas a Dios, y hacerlas más por encontrarle a él allí que por verlas hechas». (SV XI, 430).

Divina_Providencia

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