La Presentación: El día 17º

Superando dificultades y sin dejarnos vencer por situaciones provocadas por la ausencia temporal de algún miembro del equipo que han tenido que marchar a firmar papeles a instancias de los gobernantes, tampoco por el futbol… seguimos respondiendo al programa que os habíamos ofrecido.

Así que, continuamos con los horarios que conocéis:

A las 5 de la tarde, el acto especial para los más mayores.

A las 6, o a las 9, para que elijáis la hora que os venga mejor, los encuentros para Parejas Jóvenes, Matrimonios. Ya sabéis los padres que, si tenéis que venir con algún niño, lo atenderemos. ¡Haremos servicio de guardería! Ayer nos reunimos en la Sala de Consejos y hoy volveremos a juntarnos en el mismo lugar. Para los niños que podías traer, tenemos aulas abajo.

Los Jóvenes, si les dejan los exámenes, a las 7 de la tarde. El lugar será también la Sala de Consejos, en vez de El Paraguas.

Y el Acto General será igualmente a las 7 de la tarde. A la misma hora de la misa de otros días y en la capilla, salvo que la asistencia crezca como hoy y nos obligue a pasar a la iglesia grande.

Por lo demás, continuamos con las visitas. ¡Gracias a todos cuantos tenéis un ratito para dialogar, invitándonos incluso a superar los defectos que tenemos los cristianos!

 

Otra oración para quienes la esperáis:

Gracias, Padre, por el Espíritu

Te bendecimos, Padre, por el don del Espíritu
que, por tu Hijo, haces al mundo.
Te damos gracias porque, mediante tu Espíritu,
lo sigues creando, conservando, embelleciendo.

Te bendecimos
por haber puesto tu Espíritu en el hombre.
y por el don continuo que de él has hecho
siempre en la historia humana:

  • Espíritu rector en jueces y gobernantes;
  • Espíritu de fuerza en líderes fieles;
  • Espíritu creador en sabios investigadores;
  • Espíritu soñador en artistas y poetas;
  • Espíritu solidario en sus pobres pobres;
  • Espíritu de vida en el pueblo siempre.

Te alabamos por la acción de tu Espíritu
en los profetas de ayer y de hoy…
en los reformadores y en los educadores,
en los mártires y en los santos,
en todas las personas buenas…

Y te alabamos, sobre todo, por Jesucristo,
lo mejor de nuestro mundo,
el hombre «espiritual» por excelencia:
evangelizando a los pobres,
ayudando y fortaleciendo a todos…
hasta que, resucitado, comunicó a su Iglesia
y a los que buscan con corazón sincero
ese mismo Espíritu.

Padre, que tu Espíritu de amor
sople sobre la Iglesia,
dándole unidad y nueva savia evangélica;
traiga la unidad a tu Iglesia.

Que tu Espíritu nos dé fuerza para luchar
por la verdad, la justicia y el amor;
luz para comprender a todos,
ayuda para servir,
generosidad para amar,
paciencia para esperar.

Que tu Espíritu
Nos de fuerza para acrecentar
la libertad, la igualdad y la fraternidad
en todos los pueblos, razas y naciones.

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