La Presentación: El día 25º

Para quienes les interese y para evitar despistes, recuerdo de nuevo que los grupos siguen vivos y están creciendo estos días. No hay que decir que las puertas están abiertas a todos y que los participantes están gozando de esta experiencia que quizá al principio les sonó a rara.

Alguien me decía hoy: Como me gusta y qué bien me viene este rato de oración de la mañana. ¿Va a continuar esto?… De vosotros depende. De momento, ¡aprovechad estos días hasta el sábado!

¡Permitidme añadir un gozo de los misioneros: la visita a los Mayores que, al no poder ir a la iglesia, están recibiendo los sacramentos en su casa! Y como alguien también me preguntaba, pero ¿esto es para todos? Os respondo que sí; es para todas las personas que lo deseen. No tenéis más que hacérnoslo saber.

Un último recordatorio: Aunque los exámenes os tengan un poco locos, ¡Jóvenes!, recordad que mañana viernes nos volvemos a juntar. Mañana os lo vuelvo a recordar.

Hoy toca una nueva oración:

Sobre el Salmo 1

Feliz el hombre
que no sigue el consejo de los impíos
ni entra por la senda de los pecadores
ni se sienta en la reunión de los cínicos,
sino que su gozo es la ley del Señor
y medita su ley día y noche.

Feliz el hombre
que no ha puesto su esperanza en el dinero
ni se instala entre las cosas de esta vida
ni se deja corromper, aunque le cueste.

Feliz el hombre
que no inclina su frente al poderoso
ni traiciona al compañero de trabajo
ni renuncia a la lucha del presente.

Feliz el hombre
que no sigue los caprichos de la moda
ni hace caso de anuncios engañosos
ni se deja llevar por charlatanes.

Feliz el hombre
que no vende su inquietud ante amenazas
ni claudica de su rumbo ya trazado
ni se hunde en el silencio de los cómplices.

Feliz el hombre
que encamina sus pasos por tus sendas:
él será como un árbol grande y fuerte
que da sombra y alegría al caminante.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *