Permanecer y Encontrarse

Hoy más largo. ¡Perdonad!

Entre las cosas que con más fuerza ha proclamado el Papa en las jornadas de las JMJ  es en la necesidad de ser servidores de la comunión y de la cultura del encuentro. Cuando luego ha concretado un poco más estos aspectos se ha referido a dos actitudes: la voluntad de diálogo y de respeto, que nos lleva a no buscar “imponer”, aún a sabiendas de que vamos contra-corriente. Por eso no son nomas del trabajo eclesial la eficacia y el pragmatismo, sino la fidelidad a Jesús. Una frase textual: Estamos llamados por Dios, llamados a anunciar el Evangelio y a promover con valentía la cultura del encuentro. La Iglesia tiene que salir a la calle.

P19Pienso que siendo fieles a estas invitaciones es muy bueno que sigamos promocionando en tiempo fuerte de misión y luego en la continuidad los  Grupos de Encuentro. Estos grupos son una manera bien hermosa de juntarse personas dispares para dialogar poniendo en común su visión de valores humanos y de fe sin tratar de “imponer”.

Y, desde luego, muchos de los comentarios oídos estos días en las radios u otros que hemos podido leer en los periódicos los veo con poco sentido. Ejemplos: “Para soltar tonterías, mejor es quedarse en casa”, buen comunicador, populismo barato, le hacía falta a la Iglesia este baño de masas, necesitaba el Papa el respaldo de multitudes… Y no digo nada en relación a las inesacitudes de los comentario en torno a su viaje (doloroso, egun dijo el otro día) a Lampedusa.

En todos estos comentarios se ignora una cosa fundamental en el Evangelio. Desde quien nos inventó, Jesús, el reino de los cielos es como un grano de mostaza; el reino de los cielos exige violencia y dichosos quienes no tienen miedo a anunciar la Buena Nueva a los pobres; el reino de los cielos es un tesoro oculto que no todos descubren, etc. etc. Por encima de cualquier conquista o triunfo externo hay una inquietud sembrada por Dios mismo (el reino también está dentro) que es necesario descubrir, aceptar, vivir y proclamar. Y la fuerza de nuestra llamada no viene de nosotros, que llevamos el mensaje en vasijas de barro, sino de Dios.

P20No se trata de arrastrar masas ni de ser buenos comunicadores. Se trata de proclamar desde dentro y con convencimiento, porque Jesús quema y clama como voz en el desierto dentro de nosotros, y con un gran amor a todos, pero en especial a los pobres que Jesucristo es el tesoro de más valor. Y que hoy, igual que ayer, nos ofrece la salvación, una salvación que muchos no acaban de ver clara.

Y si en los evangelios notamos un pluralismo, ¿por qué no va a ser un Papa diferente de otro; o un cura distinto en sus expresiones de otro cura? ¿O un misionero manifestar el mensaje único de forma distinta de cómo lo hacen otros? La clave la expresó muy bien el Papa Pablo VI en la Evangelii Nutiandi: Se nos debe exigir que seamos fieles tanto al Mensaje (que no podemos aguar) como al hombre a quien debemos ofrecer siempre metas posibles.

En estas verdades hondas de fe es en las que se basa el encuentro (los encuentros) que vamos a revivir estos días un “granito de mostaza de personas” que nos reuniremos en Albacete. Y al hacerlo nos alegramos que el Papa haya repetido una y otra vez: “No tengáis miedo”; “cultivad la esperanza”.

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